Santurde de Rioja > Publicación La Ilera > Nº3 p.3 - Historia

Bernardo Sancho Larrea (1727-1799)

Texto de Alfredo Montoya, publicado en La Ilera de agosto de 2004, número 3, páginas 3, 4 y 5.

El día 5 de Septiembre se cumplen cien años de la fecha en la que el Ayuntamiento de Santurde de Rioja dedicó la plaza principal "A la memoria del insigne patricio D. Bernardo Sancho Larrea, en testimonio de perpetua gratitud".

Aprovecho este centenario para rememorar y recordar desde las páginas de la revista La Ilera a este santurdeño y trazar unas pinceladas de lo que fue su vida y lo que supuso para los vecinos de Santurde del S. XVIII y, a través de sus obras y fundaciones, para las generaciones siguientes, perviviendo en nuestros días.

Bernardo Francisco de Sancho Aransay Larrea y Repes, que es su nombre completo, nace en Santurde (en esa época aún no tenia el apelativo de Rioja) el 1 de agosto de 1727. Era el segundo hijo del matrimonio formado por Juan de Sancho y Larrea y Josefa de Aransay Repes, "Vezinos que fueron de estta dicha Villa".

Miembro de una familia numerosa, como era habitual en esa época (2 hermanos y 4 hermanas) y "segundón" tuvo que salir del pueblo a buscar fortuna y prosperar, ya que su hermano mayor, Vicente, fue el que continuó con la hacienda familiar.

Se decantó por la vida militar, "Al servicio de Su Majestad" donde, después de haber servido en varios cuerpos, alcanzó el grado de capitán "Capittán por S. M. del Regimiento fijo de Milicias de la Ciudad de Buenos Ayres", que compatibilizó con diversos cargos públicos y actividades económicas.

En Buenos Aires tuvo una relación muy directa con el Virrey Cevallos y ocupó varios cargos que le granjearon fama de hombre serio, idóneo y muy capaz, siempre compatibilizados con su condición de militar y sus negocios y actividades económicas.

Viudo y sin descendencia, volvió a España estableciéndose en Madrid donde continuó con sus actividades comerciales, compra de bienes y tierras, acciones del Banco de España, Vales del Tesoro..., administrando y engrandeciendo su fortuna, hasta su fallecimiento en Madrid el día el 23 de julio de 1799.

Tres son las obras o fundaciones que hizo en Santurde:

  • Construcción del Ayuntamiento y Escuela de niños y dotación para el Maestro.
  • Orden de constitución de dos Mayorazgos para con sus rentas favorecer y ayudar a sus parientes.
  • Orden de crear una fundación "Obra Pía" para ayudar a estudiantes y mujeres que contrajesen matrimonio.

El 11 de junio de 1790, en Santurde, entrega al pueblo el edificio y la Fundación para Escuela y dotación para el maestro en los siguiente términos: "D. Bernardo Sancho Larrea, ... por cuanto en estta expresada villa, y en ottras contiguas, a su torno como Aldeas pobres no hay Escuela de primeras Lettras, con dottación correspondientte, por cuia razón sin gravamen, no pueden los vecinos enviar sus hijos a la Escuela cuando son muchos por su pobreza...Por tantto ... he deliberado mediantte carecer de Herederos forzosos fundarla, y dotarla con la asignación correspondientte a cuio efectto mandé construir, una casa de cal, y cantto, firme, y mui capaz en la Plaza de estta referida Villa, que me ha tenido de costta cincuentta y nuebe mil doscienttos sesenta y nuebe reales de vellón, la que ha de servir también para junttas del Concejo, Aiunttamientto y Cofradías, y ha de disfruttar, y avittar el Maestro que fuere de ella viviendo, y enseñando en las avittaciones desttinadas, para estte efectto, y para que tenga lugar estta mi volunttad en la vía, y forma que mas combenga en derecho ottorgo que erijo fundo, y constituio desde primero de Henero del año proximo venidero del Señor mil settecientos nobentta, y uno una Casa de Aiunttamiento y Escuela perpettua de primeras letras en la mencionada villa de Santurde".

En su Testamento  de 1794 y en su Memoria Testamentaria de 1798, además de ratificar y concretar las mandas para el mantenimiento de la Escuela, dispuso la creación de dos Mayorazgos para sus parientes , para los que sus sobrinos Andrés y Miguel, en los años 1803 y 1805, obtuvieron del Rey el otorgamiento para la constitución de "dos Mayorazgos perpetuos de subcesion, el primero a favor y cabeza de D. Miguel Sancho Larrea y sucesores y el segundo en Don Juan Manuel Sancho Larrea y Aransay y sus sucesores".

Entre las condiciones que impone, son destacables las siguientes:

  • "Todos los poseedores del Mayorazgo han de ser obligados a dar de los productos y rentas del asistencias a sus hijos legítimos para ponerlos en Carrera".
  • "Ygualmente tendrán obligación todos los poseedores de este dicho Mayorazgo de vivir en la nominada Villa de Santurde para que con mejor proporción amparen a los parientes y pobres de dicho Pueblo, y en caso de que viviesen en otro contribuirán en cada un año y pondrán de las rentas del Mayorazgo en la Casa del Ayuntamiento de la nominada Villa quatrocientos ducados que servirán para dotar a quatro pobres hijas del Lugar a razón de cien ducados cada una".
  • "Que el mencionado Don Juan Manuel Sancho Larrea y Aransay como primer poseedor de este Mayorazgo ha de construir con las rentas de él en el término de quince años una Casa en dicha Villa de Santurde con la misma solidez, extensión y forma que la que hizo a sus expensas el referido Don Bernardo Sancho Larrea con destino a Escuela de Niños y Ayuntamiento cuya Casa ha de ser siempre propia de este Mayorazgo".

Se desconoce el capital inicial de la Obra pía o Fundación y el momento exacto en que comienza a cobrar y distribuir  los intereses de la Acciones del Banco de España que son de su propiedad. Tampoco se conocen el interés (cargo) recibido en los años anteriores a 1851 ni los gastos (data) que se produjeron en los años precedentes.

En el año 1852 la Fundación poseía 51 Acciones del Banco de España de 2.000 Reales cada una, que se amplían en 1864 con la compra de 6, en 1883 se añaden otras 28 y 1896 se compran otras 16 acciones (de 2.000 Pesetas), por lo que a finales del S. XIX tenía 101 acciones.

La dote que se daba a las mujeres que se casaban en Santurde se iba incrementando cada año: comienza en 1851 con 400 reales y concluye en 1899 con 1.125 pesetas (4.500 r.), deduciéndose de las cuentas que era la mujer la que cobraba (dado a, entregado a, a...) y , salvo los años iniciales, no consta se exigiera examen.

La mayoría de las mujeres que obtienen dote llevan los apellidos que tenía Bernardo, por lo que está claro que hay o puede haber un cierto parentesco: Sancho, Aransay, Larrea (Arrea), Repes, aunque existen otro varios apellidos sin ninguna relación con los que tuvo Bernardo, por lo que el término pariente está entendido en sentido muy amplio: Capellán, García, Gómez, Montoya, Serrano, Vargas, Villanueva, Ybergallartu, Yerro,...

Esta dote, de cuantía muy generosa, era un acicate para la creación de nuevos hogares, por cuanto suponía una gran ayuda para que la mujer pudiera comprar el ajuar, montar su nueva casa y fundar su familia.

La beca o ayuda que se otorga a los estudiantes es muy variable cada año y distinta según el nivel o grado de estudios, diferenciando y abonando cantidades distintas los estudios de: Latín, Gramática, Filosofía, Teología, Cánones y otros; se concede ayuda por viajes, por obtención de Títulos, por buenas calificaciones, por exámenes, siendo difícil confeccionar una tabla comprensiva de todas las ayudas.

Algún año se paga en dos o más veces, las cantidades dadas a cada estudiante no son las mismas, en algún momento se paga por días. En las décadas de 1880-1890 se paga directamente a los seminarios (San Gerónimo, San Carlos...) una pensión alimenticia por cada estudiante, una ayuda para biblioteca, libros, material, viajes, asistencia a exámenes e incluso para obtener las Órdenes Menores y Mayores.

Salvo casos aislados (medicina y abogacía) todas las demás ayudas o becas son para estudios de latín, gramática y eclesiásticos (Filosofía, Teología, Moral, Cánones,...), básicamente curas, especialmente en Burgos y Logroño. También hay ayudas para entrar en conventos de frailes (San Millán de la Cogolla), pero son minoritarias.

Pretendo que estas líneas sean un cariñoso homenaje a la memoria de este ilustre hijo de Santurde y de agradecimiento a su generosidad que ha posibilitado tanto la creación de hogares como el que muchos de los hijos de Santurde, entre los que estoy incluido, hayamos podido estudiar y adquirir conocimientos para una mejora de nuestra condiciones y para el bien del pueblo.

Y, por último, deseo que el cariño que Bernardo sintió y demostró con sus obras y fundaciones por sus parientes  y paisanos siga manteniendo a Santurde como pueblo vivo y en constante evolución y progreso para que todos los santurdeños, de nacimiento o adopción, consigamos llegar a nuestra meta y logremos la máxima felicidad. •

 

Santurde de Rioja • Aviso Legal • Powered by CMSimpleXH